Los resultados de tu marketing online comienzan en tu mente Los resultados de tu marketing online comienzan en tu mente
La literatura de marketing explica cómo planificar objetivos, diseñar estrategias, implementar acciones, definir métricas y medir resultados. Pero no dice nada acerca de la... Los resultados de tu marketing online comienzan en tu mente

La literatura de marketing explica cómo planificar objetivos, diseñar estrategias, implementar acciones, definir métricas y medir resultados. Pero no dice nada acerca de la “actitud mental” del emprendedor o empresario, que queda en el campo del desarrollo personal o el coaching. ¿Cómo afecta nuestra mente a los resultados de nuestras acciones de marketing online?

¿Se te ocurrió pensar, alguna vez, en el impacto que tu “actitud” tiene sobre los resultados de las acciones de marketing que llevas adelante? Lo voy a poner en otros términos: ¿qué tiene que ver mi “actitud mental” con los resultados de una campaña de email marketing, o de Google AdWords, o de Facebook Ads?

La literatura de marketing explica cómo desarrollar planes y estrategias, establecer objetivos, definir métricas, segmentar, seleccionar los mejores canales, y así siguiendo. Todo lo que hace al “quehacer profesional” de la disciplina. Pero deja la cuestión de los “estados mentales” del emprendedor, el empresario, o los profesionales de marketing, en el terreno del desarrollo personal o del coaching.

Lo que estoy a punto de escribir (y tú estás ya por leer) es fruto de mi experiencia de vida más reciente. Durante años leí parvas de literatura al respecto, y sabía, en algún rincón de mi mente, que tenía que ser cierto. Pero en mi práctica cotidiana solo veía atisbos esporádicos. Hace algunos meses ya que lo estoy “viendo con mis propios ojos”, y apenas logro forjarme una cabal conciencia de lo que está sucediendo.

En medio de un contexto recesivo en Argentina, y cuando habitualmente los meses de verano son de un fuerte “receso” en mi rubro de actividad, desde diciembre pasado vengo teniendo, de manera sostenida, un “boom” de trabajo e ingresos como no recuerdo haber tenido hasta ahora en más de 20 años.

EL VERDADERO CAMBIO ESTÁ EN LA MENTE

¿Qué cambios implementé en mis estrategias y acciones de marketing que produjeron este giro en los resultados de mi negocio? Honestamente, se me hace difícil descubrir qué puedo haber hecho distinto a lo que vengo haciendo desde hace un tiempo. Por cierto, siempre estoy investigando y probando cosas nuevas. Pero, realmente, no creo haber hecho nada demasiado diferente en los últimos meses que pudiera haber impactado de semejante manera. Y no estoy hablando de unos pocos puntos porcentuales de diferencia. Estoy hablando de un 50 ó 60 por ciento más de facturación entre diciembre y febrero, comparado con los cuatro meses previos. Y ahora, en mayo, estoy experimentando un nuevo salto, después de un leve pero marcado retroceso en abril, que, sorprendentemente, coincidió con un “bajón” en mi actitud mental, del que soy claramente consciente, y que pude revertir rápidamente.

Tendría que escribir páginas y páginas para intentar esbozar, al menos, la “metamorfosis” que estoy llevando a cabo en mi mente. Es una auténtica “reprogramación”, que involucra creencias, desde la cosmovisión hasta mis creencias respecto de quién soy y cuánto “valgo”. He llegado a la convicción de que muchas personas, sobre todo en Latinoamérica (aunque no solo), tienen miedo de ganar mucho dinero, o lo consideran indigno, o que para lograrlo hay que renunciar a principios y valores éticos. Y se escudan detrás de frases hechas y sin sentido, como “el dinero no hace la felicidad”.

¿Acaso no te hace feliz viajar, o acceder a un “cero kilómetro”, o salir a cenar con tu pareja o tu familia, o llevarle un buen regalo a un ser querido? ¿Y acaso no necesitas dinero para poder hacer esas cosas? ¿Por qué tus mayores sueños son solo sueños, y no realidades? ¿Acaso no es porque no tienes el dinero que necesitas para hacerlos realidad? Recuerdo una excelente frase, en un poster, en un stand frente al cajero de una sucursal de un banco: “El dinero no hace la felicidad… pero genera una sensación que se le parece bastante”. (Por cierto, el dinero no “garantiza” nada, pero creo que soy claro en lo que pretendo transmitir, ¿verdad?)

Si el párrafo anterior te genera malestar, o rechazo, o un “no sé qué”, es altamente probable que tu “actitud mental” está emitiendo mensajes que le dicen al “Universo” que en realidad, aunque estás haciendo campañas de marketing online, y estás enviando decenas de mails a tus contactos, y estás publicando anuncios en Google AdWords, y aunque “parezca” que estás haciendo todo lo posible por tener más clientes y generar más ventas, en realidad no lo quieres. Le estás pidiendo al Universo que no te tome demasiado en serio. Solo un poco, como para cubrir las necesidades básicas y poder darte algún que otro gusto, pero ya, con eso estarás bien y te darás por satisfecho.

LA “FÓRMULA” PARA QUE LAS COSAS SUCEDAN

La “fórmula” para detonar que las cosas sucedan tiene, básicamente, tres componentes. El primero, “pedir”, pedirle al Universo aquello que quieres. El segundo, “creer”. En otras palabras, este componente está del lado del Universo, no hay nada que nosotros podamos hacer para que el Universo se ponga en marcha, simplemente creer que lo hará. Y el tercer componente… aquí es donde realmente nos ponemos a prueba y le demostramos al Universo que lo nuestro va en serio… el tercer paso es ponernos en marcha en dirección a aquello que pedimos.

Esta es la paradoja más difícil de entender. Creo que es el “gran cambio” que se produjo en mi mente poco después de mediados del año pasado. ¿Cómo es eso de que tengo que pedir, y que el Universo lo envía, pero yo tengo que ir a buscarlo? En esa paradoja está la clave. El Universo lo enviará a un lugar al que yo también me tengo que dirigir, de otro modo jamás me encontraré con eso que pedí.

En otras palabras, aquello que pido, yo tengo que ir a “hacerlo”. Como si creyera que nada ni nadie fuera a hacer nada por mí, que solo yo puedo hacerlo realidad. Pero entonces, paradójicamente, se desata la “magia”, y comienzan a suceder cosas que no dejan de sorprender. Los nuevos clientes vienen de lugares o en momentos inimaginables. O antiguos clientes, que habían desaparecido, de repente comienzan a regresar. La tasa de respuestas positivas a cotizaciones enviadas crece de manera exponencial.

Y TÚ, ¿ESPERAS QUE LAS COSAS CAMBIEN?

Honestamente, no me atrevería (al menos por el momento) a ofrecer coaching en estas cuestiones. Ojalá logre desarrollar una “maestría” que me permita hacerlo en el futuro… realmente me encantaría hacerlo. Hoy por hoy, confieso que, aunque he leído mucho durante años, todavía no salgo de mi asombro en lo que hace a “experiencia personal”, y las explicaciones y fundamentaciones permanecen en gran medida en el campo del “misterio”, de las cosas inexplicables. Al menos, me he sentido fuertemente impulsado a compartirlo de esta manera, a través de la escritura, que es lo que mejor sé hacer.

Y hacerlo en mi campo de expertise profesional, que es el marketing online. Y ahora puedo responder a la pregunta inicial. Estoy cada vez más convencido de la muy fuerte relación entre lo que hacemos para tener más clientes, y la actitud mental (y espiritual) con la que lo hacemos.

El mensaje es: si “esperas” que las cosas cambien y tu negocio mejore, puedes estar seguro de que el Universo te dará todo su apoyo, y se pondrá firmemente a tu lado a “esperar” contigo.

Levántate, ponte en marcha en dirección a tus deseos, tus sueños y tus objetivos, de manera tranquila y confiada, pero decidida… con o sin miedo, eso no es determinante… y el Universo se pondrá en marcha contigo.

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Esteban Owen Editor

Creador de Concepto Lateral, organización especializada en diseño web y marketing online, es portador de una extensa trayectoria trabajando con pequeñas y medianas empresas y con organizaciones líderes a nivel mundial. Mi mail personal: esteban.owen@conceptolateral.com.

  • Sandra E Fiore

    27 mayo, 2017 #1 Author

    Comparto plenamente tu concepto Esteban, recuerdo que alguna vez me dijo una psicologa “tené cuidado que si lo deseas muy fuerte y haces cosas en dirección a ello es probable que suceda” y… sucedió!

    Responder

  • raul colautti

    28 mayo, 2017 #2 Author

    Esteban, muchas gracias!, con otras palabras, pero el mismo concepto, hice (y sigo haciendo) cambios de actitud que me están llevando a cosechar éxitos profesionales que, sinceramente, no había considerado que podrían ser de tal magnitud,
    saludos cordiales.

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  • Ale

    29 mayo, 2017 #3 Author

    Me encanto! Tan cierto!!

    Responder

  • Lola

    1 junio, 2017 #4 Author

    Me disponía a trabajar y el título del post me llamó la atención. Al entrar vi demasiado texto.. No sé si seré capaz de leerme todo eso… y Si! Me lo leí y vaya cuanta verdad encierran tus palabras. Y ahora a trabajar para que el Universo nos siga enviando trabajo, dinero y buenos resultados personales y profesionales. Abrazos!

    Responder

  • Carlos

    5 junio, 2017 #5 Author

    Hola Esteban, disculpa la ignorancia, pero me gustaria saber, como le pido al Universo, como se habla con el, es mas me gustaria que me aclares o me definas que es el universo, y si es algo asi como una entidad o si es que se puede razonar con el, o si hay un paralelismo con la fe, o con Dios, o con Ala, Cristo,, o con alguna divinidad, me gustaria que me respondas para poder direccionar correctamente mi pedido o deseo, y obviamente luego trabajar para que suceda. Muchas gracias

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    • Esteban Owen

      7 junio, 2017 #6 Author

      Hola, Carlos… la verdad es que no tengo una respuesta simple y directa para tu pregunta… por eso digo en el artículo que no me atrevo a ofrecer coaching en estos temas (al menos todavía). Pienso que, en algún sentido, cuando hablamos del “Universo” en un sentido “metafísico” (que trasciende lo meramente físico o material), es equiparable a “Dios”, o cualquier palabra o nombre que le asignes. Lo que importa es cómo lo concebimos en nuestra mente… creo que a “El” (sea lo que sea) le resulta un poco indiferente las palabras o los nombres que usemos. Yo lo imagino como una especie de “Conciencia”, o una “Mente Cósmica”, que es de la que todo es manifestación… pero ya ves, uso distintas expresiones, y estoy siempre refiriéndome a lo mismo. He visto que muchos orientales (budistas, taoístas) lo llaman “el vacío”, o “la nada”, y veo que están hablando de lo mismo. Entonces, ¿cómo nos dirigimos a él? Con “palabras” (en voz alta, o simplemente con los pensamientos)… o “sin palabras”, con esas “vibraciones” que producen nuestros sentimientos y nuestras emociones. Algunas veces querremos ponerles palabras, otras veces simplemente emociones… deseos, sensaciones. Lo que yo siento es que, más allá de las “formas”, está bueno “detenerse”, hacer un alto, hacer silencio, aquietarse… estar quieto ante esa “Presencia”… y dejar que nuestras “peticiones” (en la forma en que surjan en cada momento) se “eleven” hacia esos lugares “altos” y “sutiles”.

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